Poda de la vid: el trabajo de invierno que prepara una nueva cosecha
Los trabajos de poda de invierno de nuestros viñedos están llegando a su fin. Aunque pueda parecer una tarea silenciosa y poco visible, es una de las labores más importantes del ciclo de la vid. En cada corte hay una decisión que tendrá consecuencias meses después, cuando llegue el momento de la brotación, el crecimiento de los racimos y, finalmente, la vendimia.
Porque hacer un gran vino comienza mucho antes de cosechar las uvas.






¿Por qué es tan importante la poda de la vid?
La poda consiste en seleccionar y cortar parte de los sarmientos que crecieron durante la temporada anterior. Su objetivo no es simplemente reducir el tamaño de la planta, sino ordenar y equilibrar la vid para el próximo ciclo productivo.
Durante el invierno, la planta entra en un período de reposo vegetativo. Es entonces cuando nuestros equipos trabajan vid por vid, definiendo qué sarmientos conservar y cuáles retirar.
Esta tarea permite regular la cantidad de brotes y racimos que tendrá la planta durante la próxima temporada, favoreciendo un mejor equilibrio entre crecimiento vegetativo y producción de uva.
Una vid bien podada puede distribuir mejor sus recursos y alcanzar un desarrollo más equilibrado. Y ese equilibrio resulta fundamental para obtener uvas sanas y con una buena concentración de aromas, sabores y componentes que luego serán parte de nuestros vinos.

Cada corte tiene un propósito
La poda requiere conocimiento, experiencia y, sobre todo, una mirada atenta sobre cada planta.
No todas las vides se comportan de la misma manera. Su edad, variedad, vigor, ubicación dentro del viñedo y las condiciones de cada temporada son algunos de los factores que deben tenerse en cuenta al momento de decidir cómo podarlas.
Por eso, la poda no es una tarea mecánica.
Es una de las expresiones más concretas del trabajo de nuestros equipos en el viñedo: observar, interpretar y tomar decisiones pensando en los meses que vendrán.
En Los Cerros de San Juan, además, contamos con parcelas de distintas edades, incluyendo viñedos históricos que forman parte de nuestro patrimonio vitivinícola. Trabajar con estas plantas requiere todavía mayor cuidado y conocimiento, porque cada una tiene una historia y un comportamiento particular.

El invierno también es parte del vino
Cuando pensamos en la elaboración de un vino, solemos imaginar la vendimia, los racimos recién cosechados o el trabajo dentro de la bodega.
Sin embargo, el vino comienza mucho antes.
Comienza en el viñedo y también en aquellos momentos del año en los que aparentemente no sucede nada.
El invierno es uno de ellos.
Mientras las plantas descansan, se prepara el próximo ciclo. La poda, junto con otras tareas de mantenimiento y cuidado del viñedo, permite sentar las bases para la nueva temporada.
Después llegará la brotación, el crecimiento de los sarmientos, la floración, el desarrollo de los racimos y, finalmente, la vendimia. Cada etapa estará conectada con las decisiones tomadas durante estos meses.

Una nueva cosecha comienza ahora
Con los trabajos de poda llegando a su fin, nuestros viñedos comienzan a prepararse para un nuevo ciclo.
Todavía faltan varios meses para que los racimos lleguen a la bodega, pero una parte fundamental de esa futura cosecha ya está en marcha.
Porque detrás de cada botella hay mucho más que una cosecha.
Hay años de experiencia, conocimiento del territorio, observación de la vid y cientos de pequeñas decisiones que, paso a paso, terminan convirtiéndose en vino.
En Los Cerros de San Juan creemos que hacer buenos vinos lleva tiempo. Y la poda es una de esas labores que nos recuerda que ese tiempo comienza mucho antes de abrir una botella.
Del viñedo a la copa
La próxima vendimia todavía parece lejana. Pero en nuestros viñedos, el camino hacia ella ya comenzó.
Cada corte realizado durante este invierno es parte de ese proceso.
Una nueva temporada está por comenzar. Y, una vez más, la historia del vino empieza en la tierra.
